Las pescaderías barriales son una solución clave para mejorar el acceso a proteínas en comunidades vulnerables.

Desde 2021, el programa de pescaderías barriales ha impactado positivamente a muchas familias. Esta iniciativa del Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca) tiene como objetivo ofrecer pescado a bajo costo. De esta manera, se busca mejorar la alimentación en barrios donde la calidad nutricional es limitada.
Angélica Colón, residente de Cancino Adentro, ha experimentado el impacto de este programa. Durante la pandemia, enfrentó la quiebra de su negocio y problemas de salud en su familia. Gracias a la pescadería, pudo acceder a alimentos esenciales para su hija y sus otros hijos. Ella menciona que ha sido una gran ayuda en tiempos difíciles.
Erasmo Báez, un comerciante de Boca Chica, también ha visto mejoras en su vida. Antes, compraba pescado de manera informal. Ahora, al participar en el programa, ha podido establecer un negocio formal. Esto ha aliviado la presión financiera en su hogar, beneficiando a su esposa, Josefa Rosario.
La necesidad de este tipo de iniciativas es clara. En muchos sectores, el acceso a una nutrición adecuada es un desafío. La canasta básica en el país supera el salario promedio. Esto significa que muchas familias deben elegir entre calidad y cantidad en su alimentación. Las pescaderías barriales ofrecen una opción viable para obtener proteínas frescas a precios accesibles.
Desde su inicio, el programa ha vendido casi 90,000 libras de pescado. Este dato destaca la aceptación de la comunidad y la importancia de seguir promoviendo el consumo de productos pesqueros. Actualmente, hay 24 establecimientos operando en todo el país, cada uno contribuyendo a la economía local y la salud de los ciudadanos.
El impacto social de las pescaderías barriales es significativo. Proveen no solo alimento, sino también oportunidades de negocio. Las personas involucradas encuentran en este programa una forma de subsistencia y un camino hacia la estabilidad financiera. Además, fomenta la creación de microempresas, lo cual es crucial en un mercado laboral complicado.
La alimentación saludable es un derecho. Sin embargo, en algunas comunidades, este derecho se ve comprometido. Las pescaderías barriales son un paso en la dirección correcta para cambiar esta situación. Su éxito depende de la colaboración entre el gobierno y la comunidad. Juntos, pueden asegurar que más familias tengan acceso a pescado fresco y nutritivo.
La historia de Angélica y su esposo, David López, refleja la realidad de muchos. La condición de salud de su hija requiere de cuidados constantes. Por lo tanto, la pescadería se convierte en una bendición. Les permite sobrevivir económicamente mientras cuidan de su familia. Así, la iniciativa no solo es un programa de alimentación, sino un soporte para la vida diaria.
Las pescaderías barriales son una solución efectiva para mejorar la nutrición en comunidades. Promover su crecimiento es vital para el bienestar de muchas familias.
Fuente original: diariolibre.com