El poder femenino en la economía dominicana es un motor de crecimiento. Las mujeres están cambiando el panorama económico del país.

El poder femenino en la economía dominicana ha sido fundamental. Las mujeres han demostrado ser resilientes y decididas en el ámbito laboral. Su participación en la economía ha mejorado las condiciones de vida en sus comunidades.
Las estadísticas educativas son sorprendentes. Según el Banco Central, el 26.1% de las mujeres en edad de trabajar tiene un nivel educativo universitario. En cambio, solo el 16.1% de los hombres alcanza esta cifra. Esto muestra un avance significativo en la educación femenina.
El mercado laboral también refleja este cambio. En 2025, se registraron 74,000 nuevos empleos formales. De estos, el 53% fue ocupado por mujeres. Este dato resalta la creciente inclusión femenina en el mundo laboral.
Las mujeres dominicanas no solo tienen un mejor nivel educativo, sino que también acceden a empleos más estables. Esto ha ayudado a cerrar brechas laborales y salariales que históricamente existían entre géneros.
En el sector informal, las mujeres juegan un papel crucial. Muchas optan por el autoempleo y crean microempresas. Esta tendencia ha cambiado la forma en que se percibe el microcrédito en el país.
Los bancos comerciales suelen priorizar a los hombres para otorgar créditos. Esto se debe a que los hombres dirigen negocios más grandes y tienen activos tangibles. Sin embargo, esto deja a las mujeres en desventaja.
Las microfinanzas han encontrado un nicho en el mercado informal. Este sector, liderado por mujeres, opera con un modelo financiero diferente al de la banca tradicional. Aquí, las garantías sociales son más importantes que los activos físicos.
El ecosistema de microfinanzas en República Dominicana se adapta a estas necesidades. Las mujeres pueden acceder a préstamos pequeños y plazos flexibles. Esto les permite continuar con sus negocios de autoempleo.
Las mujeres son más propensas a aceptar condiciones especiales para acceder a financiamiento. Por ejemplo, asisten a capacitaciones o participan en esquemas de responsabilidad conjunta. Esto se debe a que enfrentan más restricciones crediticias.
Al contar con menos opciones de financiamiento, las mujeres eligen modelos que se ajustan a su realidad. El poder femenino en la economía dominicana no solo fortalece el tejido social, sino que también impulsa el crecimiento económico.
El poder femenino está redefiniendo la economía en República Dominicana. Al fomentar su participación, se puede lograr un desarrollo más inclusivo y sostenible.
Fuente original: eldinero.com.do