El comercio en Dajabón es vital para más de 4,000 familias. Sin embargo, la instalación de un puerto seco podría amenazar esta actividad.
El comercio en Dajabón enfrenta una incertidumbre alarmante. La instalación de un puerto seco podría cambiar el panorama económico. Más de 4,000 familias dependen del comercio binacional en esta zona. Por lo tanto, es crucial entender las consecuencias de este proyecto.
El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, ha manifestado su preocupación. Él advierte que el puerto seco podría devastar el comercio local. Según él, este desarrollo favorecería a grandes empresarios, dejando a los pequeños negocios en riesgo de desaparecer. Además, el comercio en Dajabón ha sido un pilar económico por décadas.
La historia comercial de Dajabón es rica. Las familias han trabajado en este sector durante generaciones. El comercio no solo sostiene a estas familias, sino que también impulsa la economía local. Sin embargo, el puerto seco podría desviar el flujo comercial hacia otros actores.
Freddy Morillo, presidente de la Federación de Comerciantes del Mercado Fronterizo, también está preocupado. Él afirma que el puerto seco podría colapsar el comercio tradicional. Morillo plantea una pregunta importante: "¿A quién le vamos a vender nosotros?" Sin duda, esta es una preocupación válida.
Los comerciantes han enfrentado grandes desafíos en su camino. Durante más de 40 años, han trabajado arduamente para establecer el comercio con Haití. Sin privilegios ni grandes inversiones, han sostenido la economía local. Ahora, se sienten amenazados por un cambio que no les beneficia.
Morillo también resalta la importancia de la equidad. "No estamos en contra del desarrollo, pero sí de ser excluidos. El Gobierno debe asegurarse de que tengamos las mismas oportunidades", reclama. La voz de los comerciantes es clara: buscan justicia en el desarrollo económico.
Las implicaciones del puerto seco van más allá de la economía. Los comerciantes advierten que el impacto podría ser grave. Podría aumentar la pobreza y la desigualdad en la región. Además, la migración interna podría intensificarse si las familias no pueden sostenerse.
Las autoridades deben considerar estas preocupaciones. La instalación del puerto seco debe ser analizada con detenimiento. Antes de tomar decisiones, es esencial escuchar a los afectados. El comercio en Dajabón no es solo un negocio; es una forma de vida.
El futuro del comercio en Dajabón es incierto. Sin embargo, la comunidad está dispuesta a luchar por su existencia. La voz de los comerciantes es fuerte y clara. Ellos no quieren ser sacrificados en el altar del desarrollo.
La situación del comercio en Dajabón es crítica. La comunidad necesita apoyo y consideración. Sin duda, el futuro del comercio debe ser protegido.
Fuente original: diariolibre.com