El merengue estabilizado está transformando la pastelería dominicana. Esta innovación, desarrollada por la chef Lilliam Fujii, ofrece nuevas oportunidades en decoración.

La chef Lilliam Fujii ha revolucionado la pastelería dominicana con su nuevo merengue estabilizado. Esta fórmula permite conservar y reutilizar el merengue, lo que facilita el trabajo de los pasteleros.
La patente fue otorgada por Onapi a finales del año pasado. Tras años de investigación, Fujii logró crear un merengue que mantiene su forma y estabilidad en el clima del Caribe.
Fujii, originaria de Japón, llegó a la República Dominicana a los seis años. Desde pequeña mostró interés por la cocina, pero fue a los 30 años cuando decidió estudiar pastelería formalmente.
La chef es propietaria de LilliRD y también trabaja como chef ejecutiva en la pizzería Madonna. Su experiencia la llevó a buscar un método que garantizara resultados consistentes en la repostería.
La motivación detrás de su patente no fue casualidad. Fujii se sintió impulsada por la necesidad de crear un merengue que ofreciera estabilidad para decoraciones más complejas.
Durante su carrera, mientras decoraba pasteles, se dio cuenta de que el merengue dominicano no ofrecía la estabilidad necesaria. Se preguntaba cómo lograr decoraciones similares a las que se hacen en otras culturas.
El proceso de creación del merengue estabilizado fue arduo. Se basó en ensayo y error, así como en una documentación rigurosa de cada etapa.
Finalmente, logró establecer una metodología clara que permite conseguir un merengue dominicano más estable. Esta nueva receta garantiza resultados de alta calidad.
El merengue estabilizado tiene múltiples beneficios. Permite conservarlo y reutilizarlo, lo que ahorra tiempo a los reposteros. También garantiza un acabado más limpio y duradero en las decoraciones.
Entre sus características, se destaca que dura más tiempo tanto dentro como fuera de la nevera. Además, no pierde volumen, lo que lo convierte en una opción ideal para la repostería.
El merengue estabilizado de Lilliam Fujii no solo es un avance técnico, sino una invitación a explorar nuevas posibilidades en la pastelería dominicana.
Fuente original: diariolibre.com