La Ley 30-26 en RD ha generado un amplio debate sobre su impacto económico. Esta ley, aprobada recientemente, busca abordar crisis económicas con medidas fiscales que han sido calificadas por algunos expertos como perjudiciales para las clases medias y bajas. En este artículo, exploraremos las opiniones de economistas y los posibles efectos de esta legislación en la economía dominicana.

La Ley 30-26 en RD ha sido objeto de críticas debido a su impacto potencial en la economía. Expertos señalan que, aunque busca simplificar el sistema fiscal y estimular el crecimiento, las medidas incluidas pueden tener efectos adversos. La ley introduce cambios que, según algunos analistas, podrían afectar la competitividad del país y aumentar los costos operativos para las empresas. Esto ha generado preocupación entre los economistas y el sector empresarial, que temen un encarecimiento de la vida y los negocios.
Un punto central de la crítica es la Tasa Efectiva de Tributación (TET), que según el economista Andrés Dauhajre, afecta de manera desproporcionada a las pequeñas empresas en comparación con las grandes corporaciones. Dauhajre describe esta tasa como un 'dinosaurio impositivo', sugiriendo que es obsoleta y perjudicial. Las grandes empresas pagan menos en proporción, lo que pone en desventaja a los pequeños negocios y podría limitar sus capacidades de crecimiento y desarrollo.
Miguel Collado Di Franco, del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), advierte que la Ley 30-26 tendrá un impacto negativo tanto en los hogares como en las empresas. Argumenta que, aunque hay elementos de simplificación fiscal, estos son insuficientes para contrarrestar los efectos negativos de la medida. La rentabilidad empresarial podría disminuir y los precios de bienes y servicios subirán, lo que afectará directamente al consumidor.
Además, Di Franco señala que el aumento del impuesto sobre transacciones bancarias de 1.5 a 2.0 por mil incrementará los costos para las empresas. Esto podría disuadir a las personas y negocios de usar servicios bancarios formales, afectando la bancarización y, por ende, la economía formal. La medida podría hacer que las transacciones en efectivo se conviertan en una opción más atractiva, a pesar de sus inconvenientes.
Por otro lado, la economista Ellen Pérez Ducy sostiene que la crisis que la ley pretende mitigar no está claramente definida. Según Pérez Ducy, el aumento temporal de los precios de hidrocarburos y la inflación fueron situaciones pasajeras. Destaca que, a pesar de estos desafíos, el PIB de República Dominicana creció un 4.2% en los primeros meses del año, lo que indica una economía en expansión más que en crisis.
Pérez Ducy también argumenta que el crecimiento de las exportaciones dominicanas, impulsado por los precios elevados de ciertos productos como el oro, sugiere que la economía está en una posición más fuerte de lo que la ley implica. Sin embargo, reconoce que existe un desbalance fiscal estructural que debe ser abordado, aunque no necesariamente a través de aumentos de impuestos como los propuestos.
Finalmente, la ley ha sido criticada por no abordar el gasto público de manera efectiva. Pérez Ducy sugiere que en lugar de aumentar impuestos, el gobierno debería centrarse en reducir gastos innecesarios, como los RD$11,000 millones anuales en publicidad. La reforma debería ser integral, abordando tanto el ingreso como el gasto para ser verdaderamente efectiva.
En conclusión, la Ley 30-26 en RD plantea desafíos y oportunidades. Mientras algunos economistas ven potencial en su enfoque de simplificación fiscal, otros advierten sobre sus efectos negativos en la competitividad y el costo de vida. El debate continúa, pero es evidente que se debe buscar un equilibrio entre la recaudación de impuestos y el estímulo al crecimiento económico.
La Ley 30-26 en RD es un tema complejo que requiere un análisis cuidadoso. Si bien busca enfrentar crisis económicas, es esencial que las reformas no sobrecarguen a los ciudadanos ni afecten negativamente a las empresas. El camino hacia una economía próspera debe incluir políticas fiscales justas y una gestión eficaz del gasto público.
Preguntas Frecuentes
La Ley 30-26 es una reforma fiscal reciente en República Dominicana que busca enfrentar crisis económicas mediante cambios tributarios.
La ley podría aumentar costos operativos y reducir la rentabilidad, afectando especialmente a pequeñas empresas.
Los críticos argumentan que la ley no define claramente la crisis que aborda y que podría aumentar innecesariamente los impuestos.
Fuente original: listindiario.com
