La regulación compleja puede sofocar el cumplimiento en lugar de fortalecerlo. Roberto Mella Cohn, experto en gestión de riesgos y cumplimiento, destaca que las normas difíciles de interpretar imponen un desafío significativo a las empresas. En su intervención durante el Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría, Mella Cohn planteó que la complejidad normativa no solo desalienta el cumplimiento, sino que también crea confusión entre los sujetos obligados.

La regulación compleja representa un gran obstáculo para las empresas que buscan cumplir con las normativas vigentes. Según Roberto Mella Cohn, un experto en riesgo y cumplimiento, la cantidad excesiva de documentos y requisitos genera confusión. Esto se debe a que las empresas no siempre tienen claro qué se les exige. Por lo tanto, en lugar de facilitar el cumplimiento, la regulación compleja puede sofocarlo.
Mella Cohn destaca que muchas veces el problema no radica en la falta de voluntad de las empresas para cumplir, sino en las normas que dejan mucho a la interpretación. Las regulaciones deben ser claras para que las empresas sepan exactamente qué se espera de ellas. Sin embargo, las normas ambiguas pueden llevar a interpretaciones erróneas, lo cual aumenta la dificultad de cumplimiento.
Además, Mella Cohn señala que las regulaciones a menudo se construyen con múltiples aclaraciones posteriores a su publicación. Esto genera incertidumbre, ya que las empresas deben adaptar sus procedimientos cada vez que se emite una nueva interpretación. Por lo tanto, es fundamental que la normativa sea clara desde el principio para evitar confusiones.
En su exposición, Mella Cohn subrayó la importancia de utilizar un lenguaje directo y sencillo en las regulaciones. Un ejemplo que mencionó fueron los códigos de ética, que deben ser comprensibles para todos los niveles de la organización. Si un documento es demasiado técnico, los empleados pueden no entender qué se espera de ellos, lo que dificulta el cumplimiento de las normativas.
El experto también mencionó que es vital que los reguladores trabajen para mejorar la claridad de sus disposiciones. Esto no solo ayudaría a las empresas a entender sus obligaciones, sino que también permitiría una aplicación más eficaz de las normas. La claridad regulatoria es crucial para convertir las obligaciones legales en procedimientos concretos dentro de las empresas.
La necesidad de claridad es especialmente importante cuando se trata de riesgos financieros. Mella Cohn explicó que las empresas deben implementar controles efectivos para mitigar estos riesgos. Sin embargo, si las regulaciones son difíciles de entender, las empresas pueden fallar en establecer los controles adecuados, lo que podría aumentar su exposición a riesgos.
Por último, Mella Cohn sugiere que una regulación efectiva no debe medirse solo por la cantidad de obligaciones que establece, sino por cuán comprensibles y aplicables son estas normas. Cuando las regulaciones son claras, las empresas pueden cumplir de manera más efectiva, lo que beneficia tanto a las empresas como a los reguladores.
En conclusión, una regulación clara y directa es esencial para un cumplimiento efectivo. Las empresas necesitan normativas comprensibles para implementar controles adecuados. Por lo tanto, es crucial que los reguladores se centren en la claridad y simplicidad para facilitar el cumplimiento.
Preguntas Frecuentes
La regulación compleja genera confusión y dificulta que las empresas comprendan sus obligaciones, lo que puede sofocar el cumplimiento.
La claridad regulatoria permite a las empresas entender y aplicar las normas de manera efectiva, reduciendo riesgos y mejorando el cumplimiento.
Los reguladores pueden mejorar la efectividad simplificando el lenguaje y evitando múltiples aclaraciones, asegurando que las normas sean claras desde el principio.
Fuente original: eldinero.com.do
