Las sanciones EE.UU. a China por la compra de petróleo iraní podrían desencadenar un "Día D económico". Este término, usado por el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, deja entrever implicaciones significativas para China, aunque Bessent no mencionó al país directamente.

Las sanciones EE.UU. a China podrían afectar profundamente el mercado energético global. Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., sugirió un "Día D económico" para aquellos que compran petróleo a Irán. Aunque no lo mencionó, el foco está en China, el mayor consumidor de energía del mundo. Esta medida podría tener repercusiones en los costos energéticos globales, incluidos los de los consumidores estadounidenses.
China es un actor clave en el comercio de petróleo iraní, representando cerca del 90% de sus exportaciones de petróleo. Estas compras generan miles de millones de dólares que sustentan el presupuesto iraní y sus actividades militares. La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre EE.UU. y China ha destacado la importancia económica de este vínculo, lo que subraya el impacto potencial de las sanciones.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, comentó que las sanciones y las tácticas de presión no son efectivas para resolver problemas internacionales. Según Lin, estas medidas solo intensifican las tensiones sin proporcionar beneficios claros. La respuesta de China refleja su postura crítica hacia las políticas de sanciones de EE.UU., que han sido una constante en los últimos años.
Un informe de Nomura indica que el 38% del petróleo y el 23% del gas natural licuado de China pasan por el estrecho de Ormuz. Este punto es crítico en el conflicto energético con Irán. Aunque China ha reducido sus importaciones de crudo iraní, siguen siendo significativas. La situación en Ormuz es un factor crucial en la estrategia energética de China y podría influir en su respuesta a las sanciones.
China ha disminuido su consumo de petróleo iraní, con importaciones que han bajado de 1,4 millones a 700.000 barriles por día. Esto se debe a la menor actividad de sus refinerías y la reducción de reservas terrestres. Emma Li, analista de Vortexa, señala que esta disminución podría mitigar el impacto inmediato de las sanciones en la seguridad energética de China.
Las sanciones podrían agravar la relación entre EE.UU. y China, ya tensa por la guerra comercial del año pasado. Bajo el mandato de Trump, ambos países han protagonizado un intercambio de sanciones y aranceles. Daniel Tannebaum del Atlantic Council indica que China es clave para limitar la financiación de Irán. Esto hace que las sanciones sean una herramienta política poderosa, pero también arriesgada.
India, anteriormente un gran importador de petróleo iraní, dejó de comprarlo en 2019 debido a sanciones de EE.UU. Sin embargo, en abril de este año, India reanudó las compras en medio de una crisis energética. Este precedente muestra cómo las sanciones pueden influir en las relaciones comerciales y las decisiones políticas de otros países. La situación actual con China podría seguir un patrón similar.
Las sanciones de EE.UU. a China sobre el petróleo iraní podrían tener efectos económicos globales significativos. Este movimiento no solo influye en la relación entre las dos potencias, sino que también podría afectar a consumidores en todo el mundo al alterar los precios energéticos.
Preguntas Frecuentes
EE.UU. busca limitar los ingresos de Irán provenientes de las exportaciones de petróleo, en gran parte adquiridas por China.
Las sanciones podrían aumentar los costos energéticos globales y afectar las relaciones comerciales entre las potencias.
China ha reducido sus importaciones de petróleo iraní, lo que podría limitar el impacto inmediato de las sanciones.
Fuente original: cnnespanol.cnn.com
